Estación del ferrocarril de Almería

Si de algo puede presumir Almería que pocas ciudades tengan es de una estación de ferrocarril tan bella. Una paradoja más a añadir a la más característica tierra de contrastes: una de las últimas tres provincias a las que llegó el ferrocarril posee parte del patrimonio ferroviario más interesante. Y es, quizás, ese momento tardío de la llegada del ferrocarril lo que hace coincidir su construcción con el esplendor de la llamada “arquitectura del hierro”, habiendo sido calificada como “un monumento al final del desierto”.

Historia y descripción

La empresa contratada por la Compañía de los Caminos de Hierro del Sur de España fue la francesa Fives-Lille, entrando en servicio en 1895 con la inauguración del tramo hasta Guadix de la línea Almería-Linares. Un aire francés la hermana con la estación de Roubaix (1890), construida al igual que la de Lille por la misma empresa.

En primer lugar, hay que señalar que su disposición es de estación de tránsito, no de término, por dos razones. En primer lugar, porque la concesión de la línea tenía su final en el Puerto de Almería, a unos 3 kilómetros de la terminal de viajeros. En segundo lugar, aunque como una posibilidad más remota, se preveía una futura prolongación de la línea por el litoral hasta Málaga y Cádiz, que nunca llegó a realizarse.

El edificio como tal tiene 54 metros de fachada, repartidos entre un cuerpo central con una espectacular vidriera sostenida por estructura metálica, con reloj enmarcado, dos alas laterales de dos plantas, y dos torres en los extremos. Se conjugan armoniosamente sillería, ladrillo, hierro y cerámica, mezclando eclécticamente distintos estilos. Dentro del vestíbulo pueden contemplarse ambas carenas acristaladas, mientras que el testero sobre el que se abren las taquillas se eleva, en arco de medio punto, con falsas dovelas alternadas de ladrillo, un mural cerámico de Francisco Cañadas. No podemos olvidarnos de las bellas marquesinas de hierro de la entrada y del andén.

En la antigua “sala de primera clase” salieron a la luz unos artesonados cerámicos ocultos por un falso techo colocado en el espacio habilitado como cantina. En la fachada principal, entre las ventanas de la segunda planta, se repite en los azulejos la letra “A”. Unos la atribuyen a Almería, mientras otros se decantan por Andaluces, la compañía que sucedió en la explotación de la línea a Sur de España.

Tras la Guerra Civil, la balaustrada de ladrillo que contornea el remate superior tuvo que ser reconstruida por los desperfectos sufridos en un bombardeo. Durante la reforma de 1988-1991 se descubrió la entrada de dos refugios antiaéreos construidos durante la contienda.

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La estación desde el lado de las vías

Protección y puesta en valor

Con la inauguración en julio de 2001 de la nueva Estación Intermodal, construida junto a la antigua estación, esta última quedó en desuso, salvo algunas dependencias auxiliares. El abandono se cebó especialmente en los techos, que comenzaron a sufrir goteras y entrada en el interior de pájaros y palomas. En el colmo del disparate, y a pesar de estar catalogado el inmueble como obra de interés histórico-artístico por el Ayuntamiento de la ciudad en 1981 y como Monumento mediante expediente incoado el 1 de abril de 1985, publicado en el B.O.E. de 17 de abril de 1985, RENFE otorgó concesiones para implantar varios establecimientos comerciales en su interior, llegando a derribarse algunos tabiques. Por fortuna se consiguió evitar esto, si bien las Administraciones no han hecho nada por impedir su paulatino deterioro.

En algunas ocasiones el vestíbulo ha sido utilizado para exposiciones o conciertos, y la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Almería (Asafal) viene reclamando reiteradamente que se reparen sus desperfectos y se destine a museo o sede de actividades culturales, preferentemente relacionadas con el ferrocarril, minería o patrimonio industrial.

En medio de la controversia, las Administraciones ni siquiera se ponen de acuerdo sobre la cesión de la titularidad del edificio. El Ayuntamiento la ha reclamado con insistencia al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), pero este se muestra reacio ya que este es el gestor de la Intermodal, como mero concesionario del Ayuntamiento, pretendiendo reservarse la antigua estación para el caso de que no se le renovara dicha concesión.

Finalmente, en enero de 2007, ante la presión de distintos sectores ciudadanos, ADIF ha licitado el servicio de consultoría y asistencia para la redacción del proyecto de rehabilitación del edificio histórico de viajeros de Almería. Se trata de un proyecto que incluye las fachadas, andenes y marquesinas, cuyo estado al día de hoy es muy preocupante y sobre el que había que actuar urgentemente. El plazo de redacción del proyecto es de siete meses desde su adjudicación y cuenta con un importe máximo de contratación de 34.767,52 €.

Elementos relacionados

Como hemos señalado en otros apartados de la web, podríamos englobar en un mismo conjunto la Estación, el Cable Inglés y el Cable Francés, pero no deberíamos olvidarnos de otros elementos menores vinculados al ferrocarril, como la aguada de los talleres de la estación y, sobre todo, la grúa de polipasto (1899) que yace en un lamentable estado de achatarramiento en una explanada junto a la Intermodal, visible desde los andenes de esta.

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