Cueva de la Paloma (Bayarque, Almería)

La Cueva de la Paloma es una cavidad natural, ubicada en el término municipal de Bayarque (Almería), que desde tiempos inmemoriales ha sido horadada en busca de minerales. Ubicada sobre la espectacular “Cerrá de Tíjola”, un desfiladero formado por el Río Bacares, se encuentra también a los pies de Tíjola la Vieja, las ruinas del antiguo emplazamiento del pueblo, arrasado tras la guerra que siguió a la rebelión de los moriscos.

Se puede acceder de dos formas. La más complicada, pero también la más interesante, es desde el sendero de la Cerrá, que partiendo desde Tíjola remonta el río pasando por un viejo molino, una acequia y preciosas cascadas, como la Fuente del Huevo.

La más sencilla es desde un carril que parte a la izquierda, a la salida de Bayarque, el cual seguimos hasta una explanada donde se puede aparcar el vehículo. A partir de ahí se baja hasta la Cueva por un empinado pero cómodo sendero.

Historia
Según Madoz “en la famosa Cueva de la Paloma se encuentra mineral de cobre; los antiguos trabajaron infinito en ellas, según lo demuestran las largas y profundas minas que allí se ven”.

La primera referencia que encontramos a la minería moderna es el monográfico dedicado a Bayarque del Instituto de Estudios Almerienses, que limita la explotación de la Cueva de la Paloma hacia 1900, resultando infructuosa la búsqueda de hierro y cobre. La realidad es bien diferente.

Tras investigar en el fondo de expedientes de registros de minas del Archivo Histórico Provincial de Almería hemos podido determinar que, hacia 1888, se explotaba la Cueva, dentro de la concesión minera “Mi Dolores”, de Francisco Hernández Castillo. Unos pocos años después caducó el registro, pero en 1894, en plena fiebre de la minería del hierro, se solicita rescatar la concesión bajo el nombre de “Recuperada” por Amador Giménez Molina. Hay que constancia de que estuvo activa, al menos, hasta 1898, para caducar en una fecha indeterminada.

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En 1910 se reactiva la explotación, bajo la concesión “Los Remedios”, que amplió considerablemente el área demarcada desde las 12 iniciales hasta las 31 cuadrículas mineras (cada una tenía una superficie de 100×100 metros). El titular era Francisco Sánchez Roca, procurador de los Tribunales de Almería capital. En 1921 solicita a la Administración un certificado de que se encontraba al corriente de pago del derecho de superficie, y de que no había arrendado o traspasado la concesión. Para entonces la minería almeriense en general, y la del hierro en particular, había entrado en una grave crisis, que llevó al abandono de la mayoría de las explotaciones. Curiosamente hemos averiguado que en 1922, poco después de solicitar ese certificado, se registra el terreno colindante con la mina “Los Remedios”, entre su borde oeste y el río Bacares, para la extracción de petróleo. Se trataba de la concesión “Virgen del Mar”, del también almeriense Juan Antonio Martínez Rodríguez. Ya en 1921 se habían efectuado otros seis registros para buscar petróleo en la vecina Tíjola. Sin duda alguna, esa fiebre debía obedecer más al oportunismo que la existencia de fundamentos geológicos serios sobre la existencia de yacimientos bituminosos explotables.

Más allá de estas circunstancias anecdóticas, señalar que la minería en este paraje no verá ciertos signos de reactivación hasta la tardía y atípica fecha de 1967, cuando la empresa radicada en Gijón “Molinera Astur S.A.” solicita el Permiso de Investigación para cobre “La Joya”, en los términos de Tíjola y Bayarque. Considerando de poco interés continuar con las labores antiguas, optaron por practicar una galería que, desde la falda del cerro, en la ribera del Río Bacares, cortase el filón de la Cueva de la Paloma. Tras sucesivas prórrogas, el Permiso de Investigación expiró en 1973, sin llegar a solicitarse el pase a la figura de Concesión Minera.

La exploración

En comparación con otras minas de nuestra provincia, el recorrido es bastante fácil. Recomendamos entrar por una pequeña galería artificial a la derecha de la reja, con visibles afloramientos de malaquita. Tras un breve recorrido, desembocamos en la primera gran cavidad natural, visible desde el exterior.

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La cruzamos hasta su extremo de la izquierda, y bajamos con cuidado por una empinada pendiente de escombros muy resbaladizos. Al final de la bajada estamos en el fondo de la segunda gran cavidad, la interior. De ella parten algunas pequeñas catas, y encontramos al final una hermosa veta de azurita.

A la izquierda de esta nave parte una galería horizontal, rectilínea y amplia, que tras unos 40 metros finaliza en una bifurcación en forma de “T”. Recorremos cada uno de los ramales entre el brillo de las pequeñas calcitas, percibiendo cómo el calor va aumentando a medida que nos internamos. La de la izquierda finaliza abruptamente en una pared. La de la derecha, en lo que parece ser un derrumbe. Esta última tiene, a su vez, otro pequeño ramal a la derecha, pero de corto recorrido.

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Minerales

Además de las citadas vetas, podemos recolectar abundantes piedras de azurita y malaquita en la gran escombrera del exterior.

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